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12 abr 2012

Nocturno

Durante días preparó su corazón para recibirlo. Unos latidos incontenibles en el momento del reencuentro le ahogaron las palabras. Sin embargo, percibió que el corazón de él estaba más acelerado.
Ella sólo dijo: “Hola”. Él respondió: “Te quiero”.
Ella, junto a él, estaba feliz y sentía que él era aun más dichoso.
Ella rozó con su mano sus pulcros dedos rosados, y él la tomó y entrelazó los suyos con firmeza, como cosiendo, una con otra, las dos vidas.
Ella se acercó y permaneció unos segundos recostada sobre su pecho. Él inventó una rosa perfumada con su aliento y, con el cariño de los que quieren, se la ofreció en silencio.
Ella, sonrojada, acarició su tibia mejilla y él sonrió ante el color de la inocencia.
Ella estiró su cuello y besó esa sonrisa. Él atrapó sus labios y, con el amor de los que aman, los besó desenfrenadamente.
Ella lo miró a los ojos y le dijo cuánto lo deseaba. Él la sintió como nunca, abrazándola con el alma.
Una brisa fresca se posó sobre su cuerpo, interrumpiendo el descanso. Ella abrió los ojos y ya no pudo seguir soñando.

Por: Zulema Aimar Caballero

4 mar 2012

A Walter, amigo taurino

Que no te falten los toros
ni el sabor del buen vino,
pues son en tu vida oro
que encontrás en el camino.

Que no te falten las fiestas
ni un buen tango en el oído;
que disfrutes de la siesta
si larga noche has vivido.

Que no te falte el saludo
de tus seres queridos;
el abrazo de quien amas
y algún beso peregrino.

Que no te falte el sol
que cada día te acaricia;
ni la brisa que refresca
o la lluvia que te alivia.

Y si, por mala jugada
del desconsiderado destino,
te faltaran los toros
o el tango en el oído;
si no tuvieras la siesta
o el beso peregrino,
o el saludo esperado
de tus seres más queridos,
el disfrute de las fiestas
o el abrazo de un amor vivo…
Espero que recuerdes
que podés contar conmigo
y siempre me encontrarás
al costado del camino.

Por: Zulema Aimar Caballero