Bienvenidos

Todos los textos publicados en este blog son propiedad de Zulema Aimar Caballero. Prohibida su distribución y/o publicación sin la autorización correspondiente.

16 jul 2012

A Manuel

Desde el centro de la plaza,
sobre un banco de madera,
en el frío anochecer,
como espectros del destino
se cruzan en su camino
los retratos que la vida
no puede esconder.
 
Detiene su pensamiento
solamente en el instante
en que empiezan a volar
las decenas de palomas
que, aturdidas por campanas,
salen locas, disparadas,
a buscar otro lugar.
 
Y al volver en sí es testigo
de los besos que un amante
le propina a su mujer.
Y, justo frente a sus ojos,
une sus manos añejas
una anciana pareja
que no quiere envejecer.

A su lado llega un niño,
uno de tantos, sin sueños;
tal vez se llame Manuel.
Estira su mano helada
y renegrida de olvido,
y en su rostro muestra alivio
ante una mirada fiel.
 
Ella toma su manita,
le regala una caricia
y lo invita a comer.
Él acepta temeroso,
pues su rudo proxeneta
le pasará la boleta
antes del amanecer.
 
Atraviesan la gran plaza,
esos dos desconocidos,
sólo para encontrar
algo que los reconforte:
el niño, algo de comida
y ella, testigo de la vida,
otro retrato más.

Por: Zulema Aimar Caballero
zulebm@hotmail.com

16 jun 2012

Nunca me digas adiós

Nunca me digas “adiós”,
sólo decime “hasta luego”;
que no parezca que te vas
aunque en verdad te estés yendo;
que no lo sienta una despedida
pues, de pensarlo, da miedo.
¿No ves que me trago las lágrimas
porque te vas y sola me quedo?
¿No ves que es difícil desprenderme
cuando tu mano rozó mi cuerpo?

Nunca me digas “después”,
si es “ahora” el momento.
Aunque pasen los segundos,
si me querés, siempre habrá tiempo.
Si me abrazás nada es dudoso;
Si me besás, nada es incierto.
¿No ves que ya no puedo vivir
si no me envuelve tu aliento?
¿No ves qué difícil es
esconder esto que siento?

Nunca me digas “mañana”,
si decirme “hoy” es perfecto.
Veinticuatro horas es demasiado;
mucho tiempo que te pierdo.
¿No ves que es como arena
que se pierde en el desierto?
¿No ves que es como lluvia
que alimenta mares muertos?

Nunca me digas “mañana”,
si “hoy” es perfecto.
Nunca me digas “después”,
si “ahora” es el momento.
Nunca me digas “adiós”,
sólo decime “hasta luego”.

Por: Zulema Aimar Caballero
zulebm@hotmail.com