Noche bañada de rocío
opacás las luciérnagas
en medio del estío.
Por la calle bulliciosa
de esta Lima tan hermosa
pasan bien abrazados,
presos de su pasión,
un joven enamorado
y la muchacha que lo prendó.
Lima, Lima…
que tenés entre tus luces
la historia sentimental
del que habita,
del que llega, está de paso
y el que no quiere zarpar.
Si Chabuca
despertara de su sueño
gozaría caminar
sobre alfombra de jazmines,
llevada por querubines,
de la alameda hasta el mar.
Noche, que me negás la luna,
tu negro terciopelo
realza la hermosura
de tus calles y tus plazas,
de balcones y terrazas.
Y, con estampa fina
y aire de ganador,
espera en una esquina
algún limeño piropeador.
Por: Zulema Aimar Caballero
zulebm@hotmail.com